ACERCA DE IXRAEL MONTES

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Tengo mas de 21 años pintando interrumpidamente y de manera profesional. En este tiempo mi trabajo ha evolucionado constantemente, lo cual ha sido bueno, pues, lo ha hecho crecer de lo figurativo magico a la abstracción y últimamente a una fusion de los dos generos. (claro, despues de una transición que me ha llevado varios años).En el trayecto he experimentado con diferentes tecnicas y materiales. Mi pintura era en un poco grafica y contrastada, con tematica muy ironica y con una influencia muy marcada de las mascaras costeñas africanizadas, (que se usan en los carnavales). Hasta hoy mantengo esa influencia de sus figuras en mis cuadros.

El blanco y el negro siguen estando presente en mi pintura y han complementado la gama de colores que elijo para mis trabajos. En mis cuadros ningun elemento tiene su lugar asegurado, llamese color, composicion, figura o tematica, todo puede cambiar o tranformarse en el proceso, (y casi siempre sucede asi). Cuando inicio un cuadro tengo la minima idea de lo que quiero lograr en la tela, pero no es suficiente y siempre surgen nuevas ideas en su realizacion. Por consecuencia, los cuadros cambian a veces un poco y a veces en su totalidad.

La inspiracion es sujetiva y casi inverósimil. Lo que si es palpable son los diferentes puntos de motivacion, como la pared de una casona vieja que te provoca un viaje a un universo de colores texturas y formas, de los dibujos de mis hijos que tienen 8 y 5 años, o hasta de un sueño. Juntando todas estas sensaciones y el trabajo constante, (que es lo más importante), es posible alcanzar la inspiracion, que es tan profunda y que va mas allá del puro talento.

I. MONTES.

“EN EL PRINCIPIO”

Ixrael nos lleva a pasear por los caminos de la creación. Los peces, el agua, los bosques y los animales que lo habitan; el fruto y la semilla, el fuego y la savia, y en medio de ellos él que observa, que espera, que escucha y escribe, dando con su pincel anchura y verticalidad a un mundo revuelto y exuberante; ni ‘Espíritu’ encarnado, ni pasión adánico, sino un carnaval que se prolonga más allá del Séptimo día, más allá del Edén, y sigue todavía en ruidosa y colorida celebración allá donde principia Todo; en los bosques, en las playas y lagunas de la Costa de Oaxaca.

Un mundo que no existe solo en la lejana memoria, sino todavía cercano, accesible al otro lado de la brecha que separa el ‘entonces’ de ‘ahora’; el ‘ayer’ de ‘hoy’; un mundo que guarda todavía huellas aun frescas del pulso primitivo, que llama con insistencia a los hijos e hijas del Edén vagando por el mundo en búsqueda de los pasos perdido. Y sigue llamando, con voz de fuego, de agua, voz de los árboles y de la tierra; llamando al retorno al mundo pintado en colores eternos; aquel carnaval original que persiste en algunos rincones de la sierra y de la costa.

Rojos y verdes, azules,
Y en alguna parte
El noble color de tierra;
Tercas líneas
Cruzan el rítmico paisaje,
Seducidas
Por la exuberantes curvas de la vida
Para rendirse, finalmente
En los brazos tibios del su Hacedor.

Quizá la obra principal de esta colección es la titulada ‘’la Creación’’. No solo por su temario que remonta al principio de la vida, sino por ser la más completa, por incluir los elementos que se repiten y se multiplican a lo largo de la exposición: los colores que se diluyen convirtiéndose en manantiales; las aves espiando todo desde los alto; los peces que narran en líneas sinuosas los secretos de las sirenas; las serpientes que dibujan su misión seductora; las palmas inciertas; la pareja arropada en su desnudez rodeada de exuberante fecundidad, inseguros todavía de su vocación dominadora. Las flores que enmarcan todo; El Árbol que une el lomo prostrado de la tierra a un cielo que parece alcanzable; y a un lado El Hacedor, envuelto en una nube, con gesto erguido, a la vez invitando y sentenciando; invitando al disfrute de la mesa repleta de luz y color, de abundantes frutos de Vida. Pero una vida amenazada. Una amenaza que no se aparta del machete que guarda el hombre; que se fermenta en el fruto que lleva la mujer muy cerca al pecho; y se enrede en el camino de la serpiente que se pierde en los recesos de una tumba….

Tumba.
Inicio y fin del camino
De cada hombre.
Camino que empieza
Con un dedazo.
Avanza con tropiezos,
Su única protección
Un sombrero;
Camino serpentino.

Y desde arriba, espiados
Por aves chismosas
Que cuentan
Que documentan
Cada pausa en su camino
Cada paso
Cada machetazo
De su breve historia.
Abajo escriben los peces
Con agua de tinta azul
En hojas secas
De un viejo y sabio árbol.

Ojos por todas partes:
Ojos que ven
Que sonríen,
Ojos que pintan
Que sienten,
Ojos que miden;
Ojos abiertos
Ojos que recuerden
Ojos que juzgan
Ojos que nunca duermen.

Ojos que caminan
Paso con lento paso
En cada camino.
Ojos que esperan
En los recesos secretos
De la tumba,
Al final del camino.

GLYN JEMMONTT.